No sigo nunca un plan preconcebido: fotografío cualquier persona o cosa que puedan interesarme en un momento concreto y que, tal vez, un instante después pudieran no decirme nada
Aunque sabía que todo sería una ilusión, tenía ganas de comprobar por mí mismo si quedaba algo de lo vivido allí, en Dalt Vila, a principio de los años setenta, y sí queda: la belleza de sus cientos de rincones